Como lo dijimos antes, para lograr una paz duradera y estable, no basta con el cese al conflicto armado colombiano. Es necesario empezar por nosotros mismos, por la pareja, la familia y la comunidad, a desarrollar y poner en práctica habilidades esenciales en la construcción de paz; en otras palabras a desarrollar las competencias ciudadanas necesarias para la convivencia pacífica. Es así como educar para la paz a niños, niñas y adolescentes y a las personas encargadas de su cuidado se constituye en una de las herramientas más poderosas para promover el desarrollo de estas habilidades y generar aprendizajes que a futuro les permitan vivir de forma pacífica.

“A través de dicha pedagogía se busca garantizar, tanto a las personas, familias y comunidades, como a las instituciones del Estado y a las organizaciones de la sociedad civil, la información, la motivación y las herramientas conceptuales y prácticas para participar activamente y desde el lugar que les corresponda, en el corto plazo, en a movilización para apoyar el proceso de paz y la refrendación de los acuerdos, y en el mediano y largo plazo, en la reconstrucción del tejido social, la reconciliación entre los colombianos y la construcción de una sociedad más democrática, equitativa, justa, conviviente y en paz.” (Rojas, 2015, Pedagogía para una paz sostenible: Construyendo ciudadanía, democracias y equidad, OIM)