Muchas veces la paz es considerada como la ausencia de la guerra o la ausencia del conflicto armado. Sin embargo, desde una perspectiva más amplia y positiva la paz está asociada con la construcción de alternativas para la superación de las diferentes formas de violencias, lo cual tiene implicaciones en escenarios de la vida cotidiana como la familia, la escuela y la comunidad e incide en procesos de convivencia ciudadanía,  respeto por las diferencias, participación, perdón y reconciliación entre otros elementos. Un proceso de construcción de culturas de paz implica llevar a cabo acciones comunicativas que deslegitimen la violencia, el uso de la fuerza y la ilegalidad como las formas de resolver los conflictos con los demás; así mismo, el desarrollo de acciones educativas para el fortalecimiento de las nociones  de ciudadanía, convivencia, participación, entre otras y la entrega de herramientas practicas a padres de familia, educadores y líderes institucionales para avanzar en la  construcción de una paz estable y duradera.

Desde esta perspectiva, los planeamientos anteriores son de vital importancia en un contexto como el que vive Colombia con relación al proceso de diálogos de paz en la Habana. La negociación, abre ante los Colombianos una ventana de oportunidad histórica qué más allá de lo que se acuerde en las negociaciones, debe ser entendida como un proceso de construcción de equidad, justicia y convivencia pacífica. De hecho, desde muchas  regiones del país se han empezado a escuchar voces que piden cada vez con más fuerza la terminación del conflicto armado y el avance en procesos de perdón, reconciliación y reparación a las víctimas. Para emprender estos retos se requiere que las instituciones, la academia, la cooperación, las familias, las comunidades y la ciudadanía en general reflexionemos y construyamos escenarios en los que podamos ejercer el su derecho a vivir una vida libre de violencia, a través de procesos de sensibilización, comunicación y educación.

Y es precisamente porque la paz no se trata simplemente de la terminación del conflicto, que el presente trabajo está dirigido a crear herramientas, estrategias y escenarios que nos permiten aprender a abordar los problemas sociales cotidianos de manera positiva, constructiva y propositiva. Estamos convencidos que al crear estos espacios contribuimos a prevenir que los conflictos de la vida cotidiana sean el comienzo y la forma de perpetuar diferentes formas de violencia.

Los niños, niñas y adolescentes, y las personas encargadas de su cuidado, son un grupo al cual debemos  dirigir esfuerzos especiales con el fin de ayudarlos a desarrollar habilidades que les permitan relacionarse de formas no violentas, solucionar sus conflictos mediante la negociación y la asertividad, participar activamente, valorar y gozar de la diversidad y realizar procesos de procesos de perdón y reconciliación.

Es por esto que Red PaPaz y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) desarrollamos el Kit PaPaz “Familias y Comunidades Educando para la Paz”. Concebido como una caja de herramientas que busca contribuir, no solo a promover la construcción de entornos más pacíficos, sino a dar herramientas concretas a padres, madres y cuidadores para que puedan responder a los nuevos retos que nos trae el camino hacia la construcción de un país en paz.

 

María Paula Chaparro, Melisa Castellanos, Red PaPaz y OIM