El perdón es diferente a la reconciliación, en tanto siempre la antecede, es decir, no hay reconciliación sin perdón, pero sí puede haber perdón sin reconciliación. El perdón tiende a ser un proceso personal interior que no necesariamente requiere interactuar con el ofensor, mientras que la reconciliación es un proceso interpersonal donde ambas partes quieren y buscan arreglar y reparar la relación. Por lo tanto, la reconciliación involucra hacer pactos, acuerdos y/o restauraciones. Para que este proceso se dé, también es necesario que el ofensor sienta y muestre un arrepentimiento real.

Aunque en la mayoría de situaciones la reconciliación es el resultado más deseable, existen situaciones en las que reconciliarse puede representar un riesgo para la víctima y no es recomendable hacerlo, por ejemplo, en una relación donde la víctima ha sufrido abuso físico o abuso emocional En este caso, un proceso de perdón podría ser suficiente.