Es fácil asumir que una vez hayamos tomado la decisión de aceptar la ofensa que cometimos y que hemos buscado perdón, pedir disculpas debe fluir automáticamente. Sin embargo, ofrecer una disculpa genuina puede tener un gran impacto en la decisión de nuestra víctima de perdonarnos y así favorecer el proceso de reconciliación.
¿En qué consiste una disculpa efectiva?

Es en la disculpa donde la víctima puede identificar nuestro arrepentimiento, sentir empatía y disminuir prejuicios y deseos de retaliación futura. Estos son los pasos y características de una disculpa efectiva según estudios de investigación :
Expresar arrepentimiento tanto a través de las palabras usadas así como de la forma en la que se dice; se logra cuando se usa un tono emocional y genuino que comunique sentimientos de empatía y culpa.
Aceptar la responsabilidad: implica reconocer las consecuencias que tuvo nuestra ofensa sobre la víctima de manera clara y abierta, momento en el cual asumimos el rol principal al haberla lastimado.
Identificar la ofensa sin usar excusas o justificaciones: debemos también nombrar claramente la ofensa que cometimos. Cuando tratamos de excusarnos y justificarnos le estamos diciendo a la víctima que nuestro arrepentimiento es condicional y que hubo posibles razones para haberla ofendido.
Ofrecer compensación o reparación: esto le comunica a la víctima nuestro interés en recuperar la relación y cuando es posible, ayuda a reparar con acciones el daño causado después de la ofensa.
Promesa de cambio en comportamientos futuros: contribuye a devolver la confianza a la relación y a aumentar la motivación de la víctima a iniciar un proceso de reconciliación.